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Sistemas de capitalización vs pensiones por reparto

El sistema actual de pensiones utilizado en España es el sistema de reparto, en el que las jubilaciones se sustentan gracias a las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores actuales. Este sistema de pensiones ha sido el utilizado en la gran mayoría de países occidentales debido a que el aumento de la población y de la productividad permitían la sostenibilidad del sistema.

Sin embargo, las bases del sistema de reparto se están poniendo cada vez más en duda, puesto que la población ha dejado de crecer como lo venía haciendo durante el siglo XX y cada vez hay un ratio menor de trabajadores por cada jubilado. Esto hace que se comiencen a plantear alternativas, que pueden ir desde aumentar la edad de jubilación, reducir las pensiones o facilitar la inmigración para seguir así aumentando la población.

Previsión de la evolución de trabajadores y pensionistas. Fuente

El sistema de capitalización de pensiones

Una alternativa a las pensiones por reparto es el sistema de capitalización de pensiones. En este modelo cada persona tiene una cuenta a su nombre en la que a lo largo de su vida va depositando una parte de su salario para su futura jubilación. En el momento de jubilarse el pensionista simplemente recibirá una cuantía de pensión que dependerá de lo que haya depositado en su cuenta a lo largo de su vida.

Este sistema cuenta con ventajas y desventajas respecto al modelo tradicional de reparto. Entre sus ventajas están las siguientes:

 

  • El sistema de capitalización es por definición sostenible, ya que no depende de terceras personas para su viabilidad, sino que simplemente dependerá del ahorro de cada persona a lo largo de su vida.
  • El ahorro generado por los contribuyentes serviría para aumentar el ahorro y la inversión del país, lo que facilitaría el crecimiento económico.
  • La jubilación no se pierde en caso de fallecimiento como sucede actualmente, donde en el mejor de los casos parte de esta jubilación va a la pareja del fallecido como pensión de viudedad. En el sistema de capitalización el dinero que quedase en la cuenta del fallecido iría a sus herederos.
  • El dinero ahorrado también podría servir como colchón en momentos de urgencia económica. Si bien el acceso a este dinero iría en perjuicio de la futura pensión.
  • El sistema permite una mayor flexibilidad para decidir la edad de jubilación, puesto que es fácil saber la pensión que se obtendría en cada momento, pudiendo así adelantar o retrasar la edad de jubilación.

 

Por su parte, algunas de las desventajas serían:

 

  • Al depender la pensión recibida de lo aportado es de suponer que las pensiones recibidas fueran más desiguales que actualmente.
  • No queda claro qué pasaría con las personas que no hayan trabajado o que no hayan podido ahorrar lo suficiente como para tener una pensión digna.
  • Siempre existe el riesgo de que las inversiones que se realicen con el dinero ahorrado para la jubilación generen pérdidas y la pensión obtenida final no sea suficiente.

 

Pueden verse más diferencias entre el sistema de reparto y el de capitalización en este enlace.

Como veremos a continuación, los países que han implantado sistemas de capitalización han intentado reducir los riesgos utilizando sistemas mixtos de capitalización para asegurar pensiones mínimas y evitar una excesiva desigualdad.

El primer ejemplo práctico: Chile

El primer país que estableció un sistema de capitalización fue Chile en 1981, permitiendo a sus ciudadanos cambiar al nuevo sistema de capitalización de forma voluntaria o seguir en el sistema de reparto anterior. Los fondos de cada cuenta individual pasaron a estar en manos de fondos de pensiones (AFP), que funcionan bajo la supervisión del estado.

Cada trabajador debe aportar el 10% de su salario a su cuenta individual, lo que incluye un seguro para seguir aportando al fondo en caso de invalidez o muerte (para los herederos). El trabajador puede elegir a qué edad jubilarse a partir de los 60 años. Además el gobierno se hace cargo de pagar pensiones básicas en caso de no llegar a un mínimo y de ayudar al ahorro a quien no puede cotizar suficiente.

En la actualidad el número de afiliados al sistema de capitalización chileno es de unos 10 millones de personas (con una población de 17 millones), lo que según algunos estudios ha ayudado a aumentar el PIB de Chile en un 8.5% desde hace 30 años.

Las inversiones de los fondos de pensiones han dado una rentabilidad anual media de un 8.6% desde 1981,aunque las tasas de sustitución (pensión respecto al último sueldo) aún siguen por debajo de la media de la OCDE debido principalmente a que el número de años cotizados y la cantidad aportada son también menores a la media de la OCDE.

El gasto público total en pensiones era en Chile de un 3.5% del PIB en 2011, con vistas a que se reduzca según se siga implantando el nuevo modelo. Mientras tanto en España el coste es actualmente cercano al 10% del PIB y se espera que en 2050 se alcance el 14%.

Fuente

La transición al modelo de capitalización

Cada vez más países se encuentran en un dilema similar al de España y por ello cada vez hay un mayor número de países que deciden comenzar a tener sistemas de capitalización individuales. Entre estos países podemos encontrar a Colombia (1994), Uruguay (1996), Australia (1994), Hong Kong (2000), e incluso países europeos como Suecia (1999).

En estos países se ha optado por una adaptación progresiva del nuevo sistema. Así por ejemplo en Suecia cada persona aporta un tipo del 18.5% al sistema de pensiones, de los cuales un 16% va al sistema de reparto tradicional y un 2.5% a la cuenta individual de cada trabajador.

El principal problema de la transición a los sistemas de capitalización es qué hacer con los jubilados actuales (o los que están cerca de serlo) y que no han podido aportar dinero a sus cuentas individuales. Existen múltiples propuestas de cómo realizar este cambio, pero todos parecen coincidir en que lo más razonable es implantar el sistema de forma parcial y sólo pensar en una implantación completa a muy largo plazo (al menos 50 años).

Así por ejemplo, José Piñera propone que los mayores de 45 años se mantengan completamente en el sistema de reparto, que los menores de 45 puedan elegir el sistema a utilizar y que los nuevos trabajadores entren directamente en el nuevo sistema.

Por su parte, Juan Ramón Rallo ha propuesto crear un nuevo impuesto sobre la renta y los beneficios empresariales para sufragar el coste de mantener ambos sistemas. Este impuesto sería inicialmente de alrededor de un 10% e iría descendiendo según fuese desapareciendo el sistema de reparto.

(Fotografía de http://mariolarosario.com )

 


Edupergar es ingeniero informático y vive en Madrid, España.

 

 

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1 comment

  1. anonimo 21 noviembre, 2015 at 19:33 Responder

    Me siento desamparada con estas cuestiones,tanto como cuando voy al banco y me ofrecen esto y aquello.Yo creía que pagaba yo misma mi pensión con el 30 % de mi sueldo, que me quitan todos los meses para seguridad social obligatoriamente, y que me han administrado tan mal como han administrado todo lo demás,principalmente llevandoselo
    ¿ es que con este nuevo sistema propuesto les va a resultar mas difícil llevárselo?

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